OBSERVACIONES A TENER EN CUENTA ANTES DE LA PRÁCTICA DE LA DANZA DEL VIENTRE

Observaciones a tener en cuenta antes de practicar danza del vientre

Debemos tener en cuenta que el ejercicio durante el embarazo es para hacer las cosas más fáciles y seguras, sobre todo para el bebé y para el cuerpo. No se debe sobre-exigirse, ni hacer ejercicio para no subir de peso.

Antes de la práctica del cualquier tipo de ejercicio se debe acudir al médico y consultarle, y debemos tener en cuenta los siguientes aspectos de nuestra vida:

- Si se ha sido muy sedentaria durante toda la vida

- Si se ha fumado y tomado alcohol

- Si se ha tenido pérdidas o partos prematuros

- Si el embarazo es de uno o más bebés

- Si se tiene problemas en las articulaciones y/o huesos

- Si se tienen problemas cardíacos

- Si la tensión está alta o baja

- Si se tiene diabetes o anemia

Todos estos aspectos se deben tener en cuenta y consultar con el médico obstetra que vaya a llevar el embarazo, para evitar posibles complicaciones. La danza del vientre se puede practicar desde el primer día (si ya se ha practicado antes de estar embarazada), y sino a partir de la octava semana se puede empezar.

Debemos tener en cuenta que se trata de un tipo de ejercicio de bajo impacto y se trabaja a nivel muscular profundo. Lo importante es ser conscientes de que el embarazo no es una enfermedad en la que la mujer deba quedarse sedentaria.

EL PARTO


EL PARTO
         Y después de nueve mese de larga espera, se acerca el tan ansiado momento del parto. Se debe tener en cuenta que cada parto es totalmente distinto. Unas dos semanas antes de la fecha del parto probable aparecen unos síntomas premonitorios llamados pródomos de parto:
-         El abdomen desciende a descender el feto hacia el canal del parto, lo que hace que se produzca un alivio en las digestiones, sin embargo, se nota mayor presión en la vejiga produciéndose la necesidad de orinar más veces y menor cantidad.
-         Cuando la cabeza del feto se sitúa en la pelvis pueden disminuir los movimientos fetales.
-         Pueden aparecer contracciones musculares o pinchazos en la parte baja del abdomen, pero no son rítmicas y desaparecen o disminuyen con el reposo.  Este tipo de contracciones van madurando el cuello del útero ablandándolo y preparándolo para dilatar.
-         Al reblandecerse el cuello del útero se expulsa el tapón mucoso (flujo más denso y más o menos oscuro o incluso sanguinolento).
-         Se puede presentar síntomas generales como flatulencias, inquietud y desasosiego, cefaleas, vómitos, aumento del dolor de espalda…
-         Puede romperse intempestivamente la bolsa de las aguas (aún faltando algún tiempo para la finalización del embarazo y sin producirse contracciones). En tal caso se debe acudir al médico de inmediato, ya que en principio no supone un riesgo para el recién nacido si transcurren más de 48 horas puede haber riesgo de infección para la madre y condicionante para el parto.
La duración de un embarazo normal suele ser de 38 a 42 semanas. Por lo tanto, el parto que se presente en este período va a ser considerado “parto a término” o “parto maduro”. Puede ocurrir que un embarazo se presente antes (“parto prematuro”) o después (“parto postmaturo”), estaremos ante este tipo de embarazo prolongado, cuando el parto se produce a partir de la semana 40.
 Algunas veces la mujer no sabe cuando decidir acudir al hospital, debe tener calma y no precipitarse; si ya ha tenido más hijos y han sido partos rápidos, deberá acudir con las primeras molestias (el vientre se endurecen por igual, durante un tiempo aproximado de un minuto y de forma intermitente); si se trata del primer hijo, el parto puede presentarse más lento, la fase inicial se puede presentar larga y tediosa.
Un parto es considerado que comienza de forma espontánea y natural cuando ocurren algunas o varias de las siguientes circunstancias:
-         Que haya contracciones rítmicas (que no ceden con el reposo, y que, progresivamente han ido aumentando en intensidad, duración y frecuencia) cada 5 minutos y durante 1 hora de reloj.
-         Que se sangre en cantidad igual o superior a la menstruación.
-         Que se rompa la bolsa, aunque no haya contracciones.
-         Descenso brusco o ausencia de movimientos fetales (a partir de la semana 32 aproximadamente los movimientos descienden debido a que el líquido amniótico donde se mueve el feto es menor al igual que el espacio donde “vive” se va reduciendo a medida que éste aumenta de tamaño).
Una vez en el hospital, para corroborar si el parto a comenzado, la matrona o el tocólogo realizará una exploración vaginal para comprobar si el cuello del útero está o no centrado, si está más o menos borrado, si la colocación del feto es correcta y la dilatación que hay.
La duración de la dilatación va a variar mucho de una mujer a otra, e incluso, de un parto a otro, dependiendo de cómo esté colocado el feto, de si el comienzo del parto es espontáneo o inducido. La fase de dilatación de la primípara (si es su primer parto) es más lenta porque requiere que el cuello del útero vaya haciéndose más fino hasta desaparecer, es decir, “borrarse”, por completo y que empiece a dilatar; la fase de la multípara (si ha dado a luz más veces) es, en cambio, más rápida porque el cuello desaparece (“se borra”) y dilata al mismo tiempo.
El parto consta de tres fases:
-         Período de dilatación: hasta el cuello dilata completamente.
Es el más largo y pesado para la mujer. Puede durar desde 4 ó 5 horas en las primíparas (incluso hasta 12 horas), y desde 2 ó 3 horas en las multíparas (incluso 8 horas). Las contracciones suelen ser rítmicas (cada 2-3 minutos). Las contracciones son más o menos dolorosas, se trata de un dolor con propósito, al principio es una molestia en el abdomen, que se puede irradiar a la zona lumbar baja y al sacro, a medida que progresa la dilatación se hace más intensa y severa. Cada mujer lo va a sentir de una manera distinta, lo mejor es tener una actitud tranquila y relajada que ayudará a mantener el útero más relajado y favorecer la dilatación. Además se va a cansar menos y a respirar mejor, con lo que el bebé también va a conseguir mejor oxigenación tan importante en estos momentos. Durante esta fase se debe poner en práctica lo aprendido en las clases de preparación al parto.
-           Período expulsivo: desde que se alcanza la dilatación completa hasta la expulsión fetal.
Requiere que la cabeza del feto flexione y rote adecuadamente. Puede durar de 5 a 15 minutos en la multípara y más de 1 hora en la primípara. El dolor puede aumentar por la tensión del periné. La mujer tendrá grandes deseos de empujar ocasionados por la compresión de los nervios de  la pelvis y sentirá alivio con cada pujo. Cuando la cabeza empieza a ser visible desde fuera (“abomba” el periné) se valora la necesidad de efectuar un corte en el mismo que se conoce como “episiotomía”. Si todo el proceso se ha desarrollado sin complicaciones, el parto se producirá de manera espontánea.
-         Período de alumbramiento: comprende desde la salida del feto hasta el desprendimiento de la placenta. La mujer debe empujar o relajarse, según convenga a fin de que la placenta se expulse.
Nada más nacer, la matrona coloca al hijo/a sobre el abdomen de la madre: es el momento de que el recién nacido recibe todo el afecto, seguridad y calor que, nadie como su madre pueden darle y recobrarse de un momento tan duro como es el del nacimiento.

Una vez realizado el test de Apgar (consiste en valorar el estado y la vitalidad del niño al minuto, a los 5 minutos y a los 10 minutos de nacer) se le entrega a la madre para que establezcan entre ambos ese primer contacto, ya más prolongado, que va a ser el comienzo de un vínculo maravilloso e inigualable.
Según datos históricos, durante el momento del parto, la mujer parturienta era rodeada por mujeres, hipnotizando de cierto modo a la parturienta, y compartiendo con ella los movimientos de su propio cuerpo. Estos movimientos ayudan a facilitar el parto y a disminuir los dolores del mismo. La danza del vientre es uno de los artes más viejos en el baile, originándose en los ritos de la antigüedad, donde se adoraba la maternidad, y se preparaba a las mujeres para la intensidad del parto. La práctica de la danza del vientre ayuda a que la madre se mueva con las contracciones (hay que tener en cuenta que el dolor del parto, es un dolor con propósito) y ayuda a la función natural del parto. 
         La gran mayoría de las mujeres occidentales viven vidas letárgicas y estresadas, y por ello, ni sus cuerpos ni sus mentes tienen las endorfinas necesarias para el trabajo del parto. La idea de un dolor agonizante durante el momento del mismo hace que se enfrenten a esta situación tensas y temerosas, en anticipación al dolor. La danza del vientre nos ayuda a relajarnos y ayuda a nuestro cuerpo durante tan importante proceso… el nacimiento del bebé.
         Una mujer cuya vida es sedentaria, donde pasa la mayoría de su tiempo sentada, sin utilizar los músculos pélvicos, no está realmente preparada para un parto natural. Una madre bien preparada en el momento del parto se concentra en ayudar a que su cuerpo trabaje con las contracciones, haciendo el parto más fácil, olvidándose del miedo inculcado por las tendencias modernas.
         No importa donde se vaya a parir, se debe ir preparada para el trabajo del parto. El cuerpo se debe ir preparando poco a poco. Una mujer con sus músculos pélvicos y abdominales bien preparados tiene menos probabilidades de sufrir un parto prematuro y de sufrir estrías en su abdomen.
        
La práctica de la danza del vientre es mucho más que un arte de entretenimiento. Su propósito original sería de un ritual de preparación para el matrimonio como para el embarazo y el parto. Por ejemplo, durante la pubertad, se les enseñaba a las niñas beduinas el arte de la danza del vientre, de forma que celebraban su sexualidad y las preparaban para el maratón físico del trabajo del parto.
         La danza del vientre en el embarazo y el parto vienen efectuándose desde miles de años como parte de una danza para la celebración de la nueva vida. Toda mujer tiene el potencial de mover su cuerpo para prepararlo física y mentalmente para el milagro del nacimiento de un bebé.
         El poder presenciar el momento del parto es poder presenciar el momento más energizante de la vida de una mujer.
         En el parto, la mujer se siente llena de alegría, energía, anticipación y le da la bienvenida al proceso natural del mismo. Muchas mujeres siguen sus instintos y escogen posturas de pie, moviendo rítmicamente sus caderas durante las contracciones. Estos movimientos, prácticamente instintivos, ayudan a que la parturienta enfrente mejor el trabajo del parto, a la vez, que se dispersa ligeramente del dolor con los movimientos pélvicos, facilitando la posición del bebé en el canal vaginal del parto.
          Una vez la madre se encuentra en el parto activo, las contracciones son más fuertes y está más focalizada en el parto. En este momento, los movimientos instintivos de la mujer son similares a los ejercicios de suelo, dejando que el cuerpo lentamente haga su trabajo.
         Durante la transición, la parte más intensa del parto, muchas mujeres comienzan a temblar involuntariamente, y el cuerpo le pide posturas que faciliten pujar, comenzando así la segunda etapa del parto. Todas estas posturas que ayudan a la parturienta se practican en danza oriental, como el movimiento ondulante de brazos, ondulante abdomen y circular de torso, es por la repetición continuada de los ejercicios lo que va preparando progresivamente el cuerpo de toda mujer embarazada.
        

Se necesitan unos músculos fuertes y flexibles, que se expandan y se alarguen, de forma que ayuden en el trabajo del parto. En la danza oriental se trabajan a nivel profundo los siguientes grupos musculares: músculos de la pared abdominal, músculos del glúteo, músculos de los muslos, músculos pélvicos, músculos vaginales y músculos de los gemelos. Todos estos grupos musculares ayudan en el momento del trabajo del parto (contracciones) y el parto (pujar) ya que al estar fortalecidos brindan apoyo al útero y a la vejiga.
Los movimientos de cadera, como los “círculos de cadera” ( movimiento  mántrico que parte de nuestra lateral y describe un círculo alrededor del eje del cuerpo) crean flexibilidad permitiendo que el cuerpo se estire a la vez que el bebé va creciendo, favorece la concentración y el enfoque, y la “figura del ocho” (o “infinito”, es un movimiento combinado de “twis”, movimiento simple que parte desde el hueso de la cadera hacia delante, y “balance”, movimiento simple que parte desde el centro de nuestro cuerpo hacia la línea lateral del mismo) ayudan a que el bebé se coloque correctamente en la mejor posición para el parto, es decir, con su cabeza hacia abajo (canal central del parto), mirando hacia atrás, y la barbilla hacia el pecho. Por otra parte, los círculos realizados con el pecho, junto con el conjunto de movimientos del resto del cuerpo, permiten que el mismo se relaje y se prepare para el parto.
Cuando movemos nuestro pecho/corazón en círculos, estamos no sólo fortaleciendo nuestro sistema cardíaco, sino que estamos fortaleciendo los músculos abdominales superiores. Al mover nuestras caderas estamos fortaleciendo y masajeando nuestros órganos internos, incluyendo el suelo pélvico, y  los abdominales inferiores. Con los movimientos de las manos, muñecas, hombros y tobillos estamos liberando tensión de todo nuestro cuerpo.
Durante el embarazo, la danza del vientre fomenta un parto activo, natural, ayudándote a conectarte con tu esencia, preparando tu cuerpo para el parto. Ya que ayuda a tu cuerpo y a tu mente a conectarse al flujo y al ritmo del parto. Durante las clases de danza del vientre, la futura madre aprende a controlar sus músculos (disociación de las distintas partes del cuerpo, ya que durante el baile tenemos que concentrarnos en una parte del cuerpo mientras la otra esta relajada, pero sostenida), lo cual es beneficioso durante el parto.
Si observamos una clase de preparación al parto (occidental) enseñan a contraer y a relajar algunas partes del cuerpo, lo que ayuda a sentirse relajada de la cabeza a los pies. Esto ayuda en el momento del parto a que nos concentremos en aquellos músculos que nos ayudaran a tener un parto fisiológico (natural) con éxito.
Cuando hablamos de preparación al parto, la clave es la relajación, la preparación del suelo pélvico y los músculos abdominales, los cuáles ayudan para el trabajo del parto. Puede ser un momento de estrés, tanto física como emocionalmente. El baile de por sí, tiene la capacidad de aliviar el estrés, ayudándote a desarrollar una mejor autoestima y una mayor tolerancia al estrés.
Las mujeres de otras culturas, practican ritualmente diferentes ejercicios pélvicos que las ayudan a conectar con todas aquellas partes del cuerpo femenino que son esenciales para estar cómodas durante el proceso del parto, sintiéndose libres de moverse y “bailar” como parte creativa del parto. La danza del vientre (igual que otras técnicas de control del dolor del parto no médico), ayudan a que la futura madre este en un estado de relajación, creado por la misma danza.
El dolor del parto se reduce gradualmente cuando la mujer se mantiene móvil, ya que esto aumenta el flujo de sangre a la placenta, lo cual reduce el dolor del parto.  Sin embargo, las prácticas comunes en occidente es que la mujer embarazada tenga un embarazo sedentario, y al momento del parto se le trata como un momento de crisis y de enfermedad, en lugar de un momento íntimo, mágico y maravilloso lleno de alegría.
Es importante, que las mujeres reclamemos el parto como un proceso natural y poderoso. En la actualidad, la mujer ha perdido completamente el control de sus partos, no sólo por la medicalización, sino también por la falta de preparación de éstas de obtener conocimiento.
Las respiraciones de la parturienta van progresando desde las respiraciones del abdomen bajo, van ascendiendo hasta el pecho, culminando en el jadeo. En la danza este tipo de respiración se imita cuando se mueven los músculos abdominales bajos, al mover el diafragma, y por último se terminan en movimientos ligeros. Cuando se combinan es como si estuviésemos en el momento cúspide del parto.
El parto comienza con la mujer tratando de estar lo más relajada posible. Cuando las contracciones aumentan, y son más fuertes y vienen más rápido, llega el momento en que éstas toman el control por completo de la parturienta, donde ella está inconsciente del mundo a su alrededor, y concentrada en las contracciones. En la danza, se comienza suave, relajada, con movimientos hipnóticos… y la mujer embarazada que practica la danza del vientre va relajando todo su cuerpo, moviendo el vientre, los hombros, el pecho… y poco a poco el baile va tomando intensidad, hasta que se pierde en la misma danza al igual que en el parto.
El trabajo de suelo es una parte importante de la práctica de la danza del vientre ya que es similar al trabajo del parto. De forma simbólica, cuando la embarazada hace trabajo de suelo, está más cerca de la Madre Tierra, que es dadora de vida.
Los movimientos que se aprenden en las clases de danza del vientre se deben utilizar como foco para ayudar a sobrellevar el dolor de las contracciones. Si la mujer/madre se mantiene activa durante el parto y en movimiento, el parto tenderá a ser más fácil y más corto.
Practicando este bello arte milenario estamos retomando el poder del proceso del parto, echando a un lado el miedo que muchas mujeres tienen a enfrentarse al proceso del parto. Al incorporar estas teorías de la antigüedad como parte de nuestro “conocimiento” para el parto, es un gran beneficio para la mujer, el parto y su bebé.
Los primeros dos o tres días tras el parto son una fase de adaptación, que a partir del tercer o cuarto día consistirá en asumir la nueva situación familiar. La depresión post-parto es padecida por un elevadísimo porcentaje de mujeres; la causa física que la produce es la disminución del nivel de estrógenos y  progesterona. La intensidad y duración de la depresión son variables, pueden sentir confusión, despersonalización, sentimiento de incapacidad para cuidad al bebé o realizar las tareas cotidianas, ganas de llorar, fatiga o dificultades para dormir. Para superar las ansiedades puerperales lo mejor y lo que más le va ayudar a la mujer es asumir su nuevo papel como madre.